sábado, 9 de noviembre de 2013

Una nación dividida



« Una casa dividida no puede sostenerse. El Gobierno no puede resistir, de manera permanente, el ser la mitad esclavista y la mitad emancipador. No espero que la Unión se disuelva, no espero que la casa se derrumbe, lo que espero es que cese de estar dividida. Un estado en el coexisten la libertad y la esclavitud no puede perdurar». Abraham Lincoln 1861.

El juego que presentamos aquí arranca con este título “Una Nación Dividida” es un “antiguo” juego que recrea, con una mezcla de sistema de juego ágil, directo con el punto justo de complicación (dado por la posibilidad de aplicar reglas especiales y/o avanzadas), la Guerra Civil Americana 1861-1865 (Estados Unidos).

Un juego que por la simplificación que hace de la contienda que reproduce, por la ligereza de su reglamento y por las escalas tiempo/espacio/unidades es muy recomendable para iniciarse en los wargames.




Antiguo porque la primera edición data de 1987, si veintiséis años (26), muchos de los que leéis esta reseña aún no habíais nacido. Desde entonces se han publicado diversas ediciones en alemán, holandés, inglés, hasta la última edición 4th edición en ingles 2012.

Los jugadores ejercen las funciones de generales en jefe, de cada bando, uno del Norte (la Unión) y otro del Sur (la Confederación), manejando fichas únicamente de dos armas: infantería y caballería (más, cuando aparecen históricamente, tres líderes: Lee, Grant y Sherman) y de tres tipos de moral/calidad de tropa: Milicia, Veteranos y Élite. Cada ficha representan unos miles de efectivos.

El juego establece una tabla de marchas que determina en cada turno cuántas acciones podrá realizar cada jugador, siendo favorable al confederado al principio de la guerra cambiando a medida que avanza la misma, tal y como fue históricamente.


El tablero/mapa representa EE.UU; de norte a sur (casi desde la frontera con Canadá, hasta el Golfo de México), y de este a oeste (desde la costa atlántica hasta más allá del río Mississippi). El mapa se organiza en casillas interconectadas que representan ciudades, pueblos, lugares importantes de la contienda (Gettysburg, Harper´s Ferry, Atlanta, Manassas Junction, Vicksburg, Washington, etc),.

Además del juego de campaña de Una Nación Dividida que representa toda la Guerra Civil Americana, campaña que puede durar muchas horas (+6), también es posible jugar partidas por años concretos de la contienda, esto es jugar escenarios, (escenarios de los años1861, 1862, 1863 y 1864), más asequibles por su duración aproximadamente (2-3 horas).

Se recomienda empezar a jugar con el primer escenario (escenario del primer año de guerra 1861, desde Julio de 1861 hasta Junio de 1862). Empieza con el despliegue inicial de la contienda; empezamos la Guerra !.

Apasionante conflicto post-napoleónico, por las dimensiones del teatro de operaciones, por los millones de hombres implicados, por los recursos empleados, por los avances técnicos que se derivaron....

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martes, 5 de noviembre de 2013

Ciclo Cine Forum en Rvbicon: Cartel Oficial

Hola amigos!!!
Tenemos el placer de presentar, él que será sin duda el estandarte y abanderado de nuestro Ciclo Cine Forum para la temporada 2013/14 en Rvbicon.
Este cartel ha sido realizado por Isabel Fernández, nuestra diseñadora oficial en Rvbicon. Como siempre, ha intentado plasmar el espíritu del tema que abordaremos durante las tres sesiones que completarán el ciclo de películas, conferencias y debates.
Esperamos que os guste, pero pensar que esto es sólo el aperitivo de lo que será nuestro Cine Forum.

Saludos






Nos vemos al otro lado del Rvbicon!!!



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viernes, 1 de noviembre de 2013

"La derrota de Napoleón en Rusia" de Philippe-Paul De Ségur


En Rvbicon somos amantes de la literatura histórica y he decidido poneros aquí las impresiones que me ha causado un libro recientemente leído, que no todo va a ser mover trocitos de cartón en un mapa. Así además intentaré parecer un tío interesante y culto.

El libro que nos ocupa versa sobre la fatídica campaña de Napoleón en Rusia en 1812, con el resultado que todos conocemos y si no, podéis releer el título de esta reseña. Fue editado en 1824, pocos años después de los sucesos que relata. Se vendió bastante bien en su momento. Pero quién es este tío que lo escribió? Pues ni más ni menos que un militar francés que fue cogido prisionero por los rusos en 1807, brilló en la batalla de Somosierra en 1808 y fue ayuda de campo y perteneció al Estado Mayor del mismísimo Napoleón en Rusia. Teniendo en cuenta todo esto, yo pensaba que sería un panegírico sobre l'Empereur, pero de eso nada. De Ségur reparte elogios y críticas; yo aún diría más, predominan los reproches. Olvidaos por tanto de tonos panfletarios y categóricos, porque su pluma es amplia y profunda en los análisis. A lo largo del relato el autor nos describe a un Bonaparte enfermo, eufórico, pasota, abstraído, preocupado, abatido, ilusionado, enérgico, fatigado. Todo esto y mucho más. Montaña rusa (nunca mejor dicho) de emociones. Sin embargo, en sus páginas no habla sólo de Bonaparte sino que también nos describe a otros líderes o nos cuenta disputas entre generales.

Podría hablarse de “La derrota de Napoleón en Rusia” como una crónica periodística, con la imparcialidad debida y con un tono de neutralidad en cuanto a su persona. De Ségur se aparta de la narración; él estuvo allí, pero apenas se encuentran referencias a sus impresiones personales, a qué sentía él en aquellos momentos. Como mucho puede haber alguna referencia general en que habla en primera persona del plural. No va más allá; lo que importa es la acción, la Grande Armée, los hechos. Él se excluye totalmente de la narración.

‘Épico’ es un adjetivo que le viene al pelo a este libro, pero en el sentido más amplio del término. La gloria y la exaltación tienen sólo cabida de forma marginal en este relato. La campaña de por sí podía haberse escrito como una elegía a los caídos, limitándose sólo a narrar heroicidades varias y a poner a bajar del burro al enemigo. En cambio, De Ségur no olvida describir con detalle momentos angustiosos de la Grande Armée, alejados del fulgor de una guerra idealizada. El sufrimiento en toda su tragedia palpita a través de las líneas. Los comportamientos reprochables también tienen cabida en la narración. Evidentemente, están presentes esos momentos brillantes en que el ser humano saca lo mejor de sí mismo, el espíritu de sacrificio, el honor. Aquí se lee de todo. La vida misma. Lo bueno, lo malo. Lo mejor, lo peor de lo que somos capaces.

En castellano que yo sepa hay dos ediciones: la de Amigos de la Historia (de 1969) y la que tengo, de Duomo de 2009. Constantemente se describen movimientos de tropas mencionando ciudades del territorio ruso por lo que algunos mapas hubieran venido que ni pintados, para ayudar al lector a ubicar los lugares menos conocidos y a comprender mejor las maniobras de los ejércitos en liza. Así que a tirar de atlas… Este es uno de los fallos de la edición, además de la horrible portada, que es una variación (yo diría aberración) de un cuadro pintado por Jean-Louis-Ernest Meissonier que para colmo no representa a Napoleón ni en Rusia ni en 1812, sino en Francia en 1814. La traducción es la misma que la de la edición de Amigos de la Historia, que resulta un poco añeja en algunas expresiones y vocablos, pero no se puede decir que sea mala en absoluto, al contrario. En cambio, no hay grabados ni dibujos que venían en la edición anterior, nada realmente indispensable pero daban valor añadido al libro en conjunto. Me gustaba más aquella, pero me la robaron y me tuve que comprar la edición reciente, que es más fácil de encontrar.

Las dos ediciones, a la izquierda la que tengo, a la derecha la que me guindaron


Hay muchos otros libros interesantes sobre el tema. En castellano tenemos “1812. La larga marcha de Napoleón sobre Moscú” (Debate, 2005) de Adam Zamoyski. También muy recomendable, con un enfoque muy diferente del de Segur, una prosa amena, muy bien documentado, con mapas y es una buena edición en tapa dura. En inglés está “Russia against Napoleon” de Dominic Lieven del que he leído buenas reseñas pero no está traducido al castellano.

Para cerrar esta reseña, sólo me queda decir que es un libro muy recomendable, con el añadido de que es prácticamente contemporáneo a los hechos que cuenta y que el autor es alguien que estuvo allí y que sabe de lo que habla. Historia viva.

Fjordi

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